
NOTICIA - Linea directa al día
28/09/2026La experiencia de cliente y las nuevas claves en la calidad del servicio
La calidad se construye en el diseño de un producto, en la claridad de una comunicación, en el desarrollo de una herramienta digital, en la resolución de un siniestro y en la forma en la que aprendemos de cada experiencia.
¿Qué recuerda un cliente de una compañía: el producto que contrató o cómo respondió cuando realmente la necesitó?
Probablemente ambas cosas. El producto, sus prestaciones y su precio siguen siendo fundamentales. Pero la calidad de un servicio se construye también en la facilidad para encontrar información, la claridad de una explicación, el esfuerzo necesario para realizar una gestión y la atención recibida cuando surge una situación compleja.
Por eso, ofrecer un buen producto es solo el principio. Hoy, hablar de calidad implica hablar de facilidad, acompañamiento y capacidad de resolución durante toda la relación con el cliente.
Tecnología y atención personal: una misma experiencia
La digitalización ha aumentado la autonomía de los clientes y ha facilitado el acceso a numerosos servicios. En Línea Directa, el 92% de los clientes utiliza ya los canales digitales para relacionarse con la compañía y el 94% de los clientes digitales accede al Área de Cliente desde el teléfono móvil.
Desde la aplicación y la web pueden consultar sus pólizas, gestionar recibos, contratar productos, abrir y seguir partes o solicitar asistencia.
Sin embargo, utilizar la tecnología no es, por sí solo, una medida de calidad. Para serlo, debe resultar sencilla, intuitiva y útil para resolver lo que el cliente necesita. Y debe contar siempre con profesionales detrás.
Hay situaciones que requieren criterio, empatía, conocimiento especializado y capacidad para tomar decisiones. El verdadero avance consiste en integrar ambas capacidades. Las gestiones sencillas deben poder resolverse de forma autónoma y sin pasos innecesarios. Las situaciones complejas necesitan profesionales preparados para comprender el caso, explicar qué está ocurriendo y acompañar al cliente hasta encontrar una solución.
La tecnología aporta disponibilidad, rapidez y autonomía. Las personas aportan conocimiento, sensibilidad y capacidad de respuesta. La calidad surge de esa combinación.
Escuchar para comprender y mejorar
La escucha es una parte esencial de cualquier sistema de calidad. Las encuestas, las reseñas, los comentarios, el comportamiento en los canales digitales y las conversaciones de los equipos de atención ofrecen perspectivas diferentes sobre la experiencia.
Pero escuchar no consiste únicamente en recopilar información. Su verdadero valor está en convertirla en decisiones.
En 2025, el Net Promoter Score (NPS) global de Línea Directa mejoró 5,79 puntos respecto al año anterior. Este indicador mide la disposición de los clientes a recomendar la compañía y permite conocer la fortaleza de su relación con la marca.
En el mismo periodo, el Net Satisfaction Score (NSS) creció 4,87 puntos. Este indicador permite observar el nivel de satisfacción de los clientes con las experiencias y procesos que viven al relacionarse con la compañía.
Esta evolución es relevante, pero los datos adquieren su verdadero sentido cuando ayudan a responder preguntas concretas: qué está funcionando, dónde se producen fricciones, en qué momentos necesita el cliente más información y cuándo requiere la intervención de un profesional.
Por eso, la satisfacción y la recomendación deben analizarse junto con dimensiones como el esfuerzo realizado por el cliente, la capacidad de resolución, los tiempos de respuesta, la claridad de la información y la continuidad entre canales.
Cada opinión puede convertirse en una mejora
Las encuestas, reseñas y comentarios pueden confirmar que un proceso funciona o mostrar una expectativa que no ha sido atendida. Analizar estas señales permite identificar patrones, simplificar procesos, mejorar la información y anticipar necesidades.
Una organización orientada a la calidad no es aquella en la que nunca surgen dificultades. Es aquella que dispone de mecanismos para detectarlas, comprender sus causas, actuar y comprobar si las soluciones implantadas mejoran la experiencia.
Se trata de escuchar, comprender, decidir, actuar y volver a medir. Este ciclo convierte la opinión del cliente en una herramienta de transformación y evita que la calidad se limite a un indicador puntual.
Crecer amplía nuestra responsabilidad
En el primer semestre de 2026, Línea Directa alcanzó los 3,86 millones de asegurados, después de incorporar cerca de 278.000 nuevos clientes en doce meses.
Este crecimiento refleja la capacidad de la compañía para atraer nuevos clientes y avanzar en su estrategia multiproducto. Pero también amplía nuestra responsabilidad.
Una base de clientes cada vez mayor implica más interacciones, expectativas diferentes y situaciones de distinta complejidad. El desafío consiste en crecer manteniendo una experiencia consistente, facilitando las gestiones cotidianas y ofreciendo una respuesta adecuada cuando el cliente necesita atención especializada.
La calidad debe evolucionar al mismo ritmo que el negocio. Para lograrlo impulsamos procesos preparados para crecer, tecnología útil y profesionales capaces de ofrecer respuestas claras y cercanas.
Una disciplina compartida por toda la compañía
La calidad se construye en el diseño de un producto, en la claridad de una comunicación, en el desarrollo de una herramienta digital, en la resolución de un siniestro y en la forma en la que aprendemos de cada experiencia.
Los indicadores permiten conocer el punto de partida y medir la evolución. La verdadera transformación se produce cuando esa información se traduce en procesos más sencillos, decisiones más ágiles y soluciones más útiles.
Pero nada de esto sería posible sin los 2.400 profesionales de Línea Directa. Son quienes escuchan, explican, orientan y resuelven. También quienes identifican oportunidades de mejora a partir de su relación diaria con los clientes y convierten los procesos, la tecnología y los compromisos de la compañía en una experiencia real.
La calidad es una disciplina diaria y colectiva. Se construye mediante la escucha, la medición y la mejora continua, pero se hace realidad gracias a las personas.
Inmaculada Aldea es experta en gestión de riesgos, calidad, experiencia de cliente y gestión actuarial. Cuenta con más de 20 años de trayectoria en el sector asegurador, donde ha desarrollado responsabilidades vinculadas al análisis de riesgos, las finanzas corporativas, la excelencia operativa y la transformación de la experiencia de cliente. Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad de Valladolid, es Executive MBA por EAE Business School y ha cursado el Programa de Dirección General (PDG) de IESE Business School. Actualmente es Directora de Riesgos, Calidad y Experiencia de Cliente de Línea Directa Aseguradora, donde participa en la definición de las políticas de control, calidad y experiencia que impulsan la sostenibilidad y el crecimiento de la compañía.
Inmaculada Aldea es experta en gestión de riesgos, calidad, experiencia de cliente y gestión actuarial. Cuenta con más de 20 años de trayectoria en el sector asegurador, donde ha desarrollado responsabilidades vinculadas al análisis de riesgos, las finanzas corporativas, la excelencia operativa y la transformación de la experiencia de cliente. Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad de Valladolid, es Executive MBA por EAE Business School y ha cursado el Programa de Dirección General (PDG) de IESE Business School. Actualmente es Directora de Riesgos, Calidad y Experiencia de Cliente de Línea Directa Aseguradora, donde participa en la definición de las políticas de control, calidad y experiencia que impulsan la sostenibilidad y el crecimiento de la compañía.
¿Quieres suscribirte a nuestra newsletter semanal con las novedades del blog?
Sólo necesitamos tu email para hacerte llegar todas las novedades del blog.
